La vara con que se mide la ciencia. Primera Parte

Publicado por Antonio Mangione

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Los procesos de generación de conocimiento científico y sus aplicaciones poseen finales diversos. Algunos descubrimientos son directamente y sólamente patentados. Otros son patentados y luego pasan a formar parte de la línea de producción de alguna industria, otros son aplicados en el campo social. Otros son publicados.

Un desarrollo científico que termina en patente y es por ejemplo de aplicación a la industria, se patenta, luego de asegurarse que la inversión sea original, y luego puede ser desarrollado como producto.

La investigación que se realiza como una forma de conocer y predecir como se comporta el mundo, otras tantas veces, la mayoría, termina en lo que se denomina una manuscrito científico o como lo habrá leido por ahí, el paper (en Inglés).

El sistema de publicación de la información científica, se inicia cuando luego de haber terminado la redacción del manuscrito y habiendo elegido antes la revista, le envío mi trabajo al Editor de dicha revista científica, el o ella, analizarán si el contenido y el formato, es acorde al de la revista y de ser asi, es enviado a dos o tres revisores especializados (a veces) en la temática. Los revisores merituan el trabajo y si en términos generales el trabajo es original, una buena contribución y con calidad en el planteo teórico en lo metodológico y lo epistemológico, se publicará en esa revista científica. Las diferencias a veces sutiles entre un trabajo y otro hace la diferencia entre ser publicado o no, muchas revistas sólo publican un 30% de lo que reciben o menos.

Pero, empresas, universidades, gobiernos, las mismas editoras de revistas y grupos económicos que concentran la edición e impresión de varias revistas científicas, han establecido un criterio de evaluación de lo que entienden por calidad de la producción científica. Fíjese que uso el término producción, porque así es como se refiere toda la comunidad científica a la generación de un manuscrito científico. Pero quiero poner de manifiesto que además es un bien de mercado. Es un producto precisamente.

Este criterio de evaluación, uno de ellos, el más usado es el Factor de impacto (FI), en inglés, Impact Factor. El FI del año 2008 por ejemplo, se mide básicamente como A/B, en donde A es el número de veces en que los artículos publicados en el periodo 2006-2007 han sido citados por las publicaciones a las que se les da seguimiento a lo largo del año 2008 y B es el número de artículos publicados en el período 2006-2007.

Actualmente distintas organizaciones tanto científicas como no científicas, prestan especial atención a este indicador. Aquellas publicaciones científicas con altos FI son reconocidas o se las considera de mayor calidad. Asi por ejemplo las revista Nature tiene un FI de 31,43 y la Cancer Journal of Clinicians uno de 63 medido en el 2006. Otras tienen un FI de 0,72 por ejemplo la Revista Chilena de Historia Natural medido, en el 2007.

Esto ha derivado en que si un científico publica en una revista con FI alto su investigación es de mejor calidad que otra que ha publicado su trabajo en una con menor FI.

Como usted entenderá y podrá intuir, existen trabajos científicos cuidadosa y responsablemente hechos y otros no tanto. Las revistas científicas establecen criterios de calidad, algunos explícitos y otros no tanto, algunos concensuados por la mayoría de la comunidad científica y otros no. A partir de ahí, no es de extrañar que ciertas revistas reunan, trabajos de muy buena calidad, por ejemplo son originales, verdaderas contribuciones al conocimiento científico, revolucionan la forma de ver o concebir un problema, son la bisagra de futura investigación, o la nueva idea que estábamos esperando. Pero también es posible de ver como en estas revistas consideradas buenas, incorporan no tan buenos trabajos científicos.

Ahora como el FI es una relación numérica basta con que Thompson Scientific, la empresa que calcula, los FI todos los años, cambie el criterio con el que considera que articulos van el denominador de la formula, para que automáticamente el FI aumente.  Lamentablemente no se tienen acceso al criterio ni a los cambios de criterios utilizados por Thompson Scientific. Motivo por supuesto de múltiples criticas por parte de revistas y editoriales de revistas.

Nos alejamos ahora de la cuestión numérica y nos concentramos en lo siguiente. ¿Cuán válido es este sistema para medir calidad de producción científica? Existe algún método alternativo a este? Más profundo aún, hay que medir?

En la próxima entrega, me explayaré sobe el impacto de este tipo de mediciones en la práctica científica, tanto en lo metodológico como en lo ético.

Hasta la próxima

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Una respuesta a “La vara con que se mide la ciencia. Primera Parte

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